¿qué hay de nuevo?
juego
Adela entra en el juego con una energía imposible de pasar por alto. Alta, imponente, bien proporcionada y con movimientos llenos de gracia – es un placer mirarla. Tiene algo hipnótico – sin duda esa ligera mirada estrábica que le da un encanto poco común y un sex appeal aún mayor, realzado además por la lencería sutilmente translúcida. En la mesa – concentrada, incluso podría decirse que obediente, aunque con un toque travieso.