Peach se une al plantel de strip poker con la serena seguridad de quien sabe exactamente cómo dominar la mesa. Sus movimientos son medidos, casi mínimos, pero bajo esa calma late una intensidad silenciosa capaz de darle la vuelta a cualquier ronda. Peach crea tensión con el silencio y con esa mirada inconfundible que no deja espacio para negarse. No necesita muchas palabras: en cuanto se sienta frente a ti, la partida se siente distinta.